Charrúa del ritmo, guerrero del pop
Entrevista con Goro Gocher, artista uruguayo protagonista de la escena pop rioplatense. Conversamos con él sobre su carrera y su más reciente proyecto: una cuenta en Instagram donde reseña CDs de culto

A Goro Gocher ya lo conocía gracias a Madnite, banda electro-gótica que nació en Montevideo en 2009 convirtiéndose en una banda de culto under. Pero terminé de adentrarme en su música en pandemia por la recomendación de dos amigos, y fue un viaje de ida, sin pasaje de vuelta. Se ganó mi corazón con su último disco de estudio, Tormentas, lanzado en 2023 a través de Sondor.
A través de mensajes y audios de WhatsApp y documentos de Drive, tuve el placer de conversar con Goro. Honesto, dulce y amoroso, tuvo la gran amabilidad de responder largo y tendido todas mis preguntas y saciar mi curiosidad sobre aspectos de su carrera que me intrigaban. Pero, además de conversar sobre su carrera artística, esta entrevista surge con el propósito de indagar en el trasfondo de una cuenta que va en ascenso: Gocher es la persona detrás de la cuenta de Instagram Electropop Charrúa, donde comparte reels recomendando CDs de diversos géneros, de artistas reconocidos y no tanto.
No hay frontera que corte mi señal
‘’Electropop Charrúa’’ es tu nueva cuenta de Instagram pero también se llama así el primer corte de tu próximo disco. ¿De dónde surge la idea de este nombre? ¿Ya tenías en mente crear la cuenta y de paso promocionar el tema o se dio naturalmente?
En realidad, la canción y la cuenta nacieron como proyectos independientes que terminaron encontrándose. “Electropop Charrúa” surgió porque quería hacer una canción que hablara de mis raíces, la música que me formó, mi identidad.
Videoclip de Electropop Charrúa
Cuando Dani y yo nos mudamos juntos durante la pandemia, unimos nuestras colecciones de CDs. Seguimos comprando y la colección empezó a crecer. Yo miraba esos discos tan particulares, de tantas épocas, míos, suyos y sentía que había muchísimo para contar. Sentí que hablaban, que había cosas para decir y podía ser interesante. Lo más importante es que fue espontáneo lo de reseñar discos y hablar de toda esa música que forma parte de mi universo, reivindicando especialmente el pop y la música electrónica del Río de la Plata, pero también de Chile, México. “Electropop Charrúa” terminó siendo el nombre perfecto para reunirlas.
¿Cómo y cuándo nace la idea de crearte una cuenta específica para compartir tus obsesiones musicales?
La cuenta nació el primero de mayo. Yo había creado el Instagram con el nombre “Electropop Charrúa”, que era el título de mi canción y estaba completamente vacío.
Un día grabé una versión en español de una canción de Olivia Rodrigo y pensé que podía ser un espacio para compartir mis propias versiones y al mismo tiempo, hablar de esos discos que me gustan. La primera reseña fue Turmalina, de Natalia Oreiro. Subí el mismo día el cover y la reseña. Vi que gustó y a partir de ahí empecé a encontrar el camino. No mostraba mi cara y fui apareciendo. Con cada capítulo, empecé a probar cosas nuevas y la cuenta todavía está creciendo. Yo también voy aprendiendo, llevando el formato a otras búsquedas en la marcha. Es un espacio de experimentación y difusión.
Los CDs fueron marca de una época, a pesar de que hoy en día están teniendo un resurgimiento. ¿Qué trasfondo le encontrás a esta vuelta?
Me parece espectacular esta vuelta del CD. Tengo la sensación de que puede llegar a ser incluso más fuerte que la que tuvo el vinilo. Tiene lo de nostalgia, lo de buscar, encontrar. Un CD de una banda que la marcó. Otro de una que no llegué a escuchar y te saca un poco de los algoritmos.
Antes un disco no aparecía instantáneamente en una plataforma, había que buscarlo, encontrarlo en una disquería o en una feria, encargarlo o esperar a que algún amigo viajara y te lo trajera. Todo eso construía una historia alrededor del álbum, un vínculo.
Además, un CD no solamente se escucha: se toca, se mira, se huele. Para mí no hay nada como abrir uno nuevo, sentir ese aroma tan particular y pasar horas mirando el librito, las letras. Tiene una mística que la música digital no puede reproducir.
¿Por qué elegiste el CD frente a otras formas de escuchar música?
De todas las maneras. Uso Spotify, YouTube y el CD me gusta como algo diferente. Tengo un equipo chiquito tipo “huevito”.
En las plataformas escucho una o dos canciones, me acuerdo de otra y salto a otro artista. El CD me ayuda a concentrarme y los escucho de corrido.
Al día de hoy, ¿cuántos CDs tenés?
Es una colección que compartimos con Dani. No tenemos un número exacto. Siempre digo que algún día voy a armar un Excel para catalogarla. Calculamos que tenemos alrededor de 500 CDs.
¿Te acordás cuál fue el primer CD que tuviste? ¿Fue el primero que reseñaste?
No fue el primero que reseñé. Cuando yo era niño vivía en Melo y en esa época era muy difícil que llegaran CDs originales, así que al principio lo que podía comprar eran copias piratas. De esos no recuerdo cuál fue el primero, pero sí tengo muy presente mi primer CD original, me lo compró mi mamá cuando yo estaba en cuarto o quinto de escuela, en una tienda que vendía electrodomésticos. Era el disco de la segunda temporada de Verano del 98. Todavía me acuerdo de las canciones y de lo especial que fue tenerlo.
El primero que reseñé en la cuenta fue Turmalina, de Natalia Oreiro, porque me parece un discazo. De niño también tuve Tu veneno, y todavía conservo aquel CD original. Ese lo tengo pendiente para reseñarlo, así que en algún momento seguramente aparecerá.
¿Cómo solés conseguirlos?
Los conseguimos de mil maneras. La colección empezó con los discos que ya tenía Dani y los que tenía yo, y después fuimos sumando otros. Muchos de los que compré últimamente los encontré en Mercado Libre: cada tanto aparece alguna joya que siento que tengo que rescatar. También busco mucho en la feria de Tristán Narvaja, donde a veces se consiguen cosas increíbles y a muy buen precio.
Eso también forma parte de la mística del CD: todavía existe la posibilidad de encontrarlos baratos, a diferencia del vinilo, que muchas veces cuesta un ojo de la cara. Los títulos más difíciles los consigo a través de Cami Series DVD, que fue administradora del club de fans de Avril Lavigne en Uruguay. Ella trae discos del exterior y me ha ayudado a encontrar varias rarezas, aunque esos son los menos.
Hasta el momento, ¿cuál es tu favorito?
Me resulta imposible elegir uno solo porque, si hay algo ecléctico en este mundo, soy yo. Pero si tengo que pensar en el vínculo afectivo que mantengo con un CD, elegiría The Best Damn Thing, de Avril Lavigne. Lo compré en la época en la que me fui a vivir solo y desde entonces me acompañó en todas mis mudanzas. Sigue siendo exactamente aquel mismo ejemplar y todavía conservo el ritual de abrirlo, mirar el librito y hasta sentir el olor.
Entre los discos en español, uno de mis grandes favoritos es Lechiguanas, de Dani Umpi, que me parece de los mejores álbumes que se hicieron por estos lados. También ocupan un lugar importante Sharon, de Gia Love; El templo del pop, de Miranda!, y Turmalina, de Natalia Oreiro. No podría establecer un único ganador, pero esos son algunos de los que siempre tengo cerca.
¿Cuál fue el que más te costó conseguir?
Probablemente, el más difícil de conseguir fue Mensagem, de YiLet, el proyecto que tenía Marina La Grasta antes de formar Ibiza Pareo. Es un disco de 2009, editado por Peatón Discográfica, que además de ser divino tiene un diseño precioso.
¿Cuál consideras que es el más extraño de toda tu colección?
Sin duda, el más extraño —y también uno de los más difíciles de encontrar— es Homenaje a mi padre, de Wendy Sulca. Tenemos una copia original porque Dani Umpi, mi pareja, la compró cuando viajó a Perú y conoció personalmente a Wendy. De otra manera, creo que habría sido casi imposible conseguirla.
Dani después grabó con ella y con Fito Páez la canción “El tiempo pasar”, así que el disco también quedó ligado a esa historia. Wendy me parece una artista muy auténtica, que supo defender sus raíces y reinventarse sin perder su identidad. Además del CD, conservamos el póster promocional original de aquel lanzamiento, ambos en un estado impecable. Es una verdadera rareza y una de las piezas más especiales de nuestra colección.
Hasta el momento, ¿qué reel fue el que tuvo más alcance o el que más te sorprendió por su repercusión? ¿Por qué pensás que tuvo tanto éxito?
Todo se fue dando de manera bastante gradual. El primer reel que realmente se despegó y llegó a un público más masivo fue el de Boom Boom Kid. Creo que funcionó porque Nekro es un artista muy querido y generó mucho debate. Incluso hubo gente que comentaba que yo estaba maltratando el CD, cuando en realidad intentaba manipularlo con el mayor cuidado posible. Pero esos comentarios también hicieron que el video siguiera circulando.
Después tuvo mucha repercusión el reel sobre Noche, de Bandana, que generó intercambios que jamás hubiera imaginado, incluso con Ca7riel y las propias Bandana. Muchos artistas aceptaron las colaboraciones o comentaron los videos, como Leo García y Fey en el reel de Tierna la noche.
De todos modos, creo que el que hasta ahora alcanzó más reproducciones fue el de María Daniela y su Sonido Lasser. Pienso que estos reels funcionan porque hablan de artistas que tienen públicos muy fieles y discos que marcaron una época, pero sobre los que no siempre se conversa. Cuando alguien vuelve a ponerlos en circulación, aparecen los recuerdos, las opiniones y las ganas de compartir lo que esa música significó para cada uno.
¿Querés contar cuáles son los que desearías tener o preferís mantenerlo en secreto hasta conseguirlos?
No tengo problemas en revelarlo, porque quizá así aparezca alguien que lo tenga y quiera vendérmelo. El disco que más deseo conseguir es Turmalina (Kachorra Edition), de Natalia Oreiro. Es una edición especial lanzada únicamente en República Checa, con un diseño completamente verde, muy distinto al de la versión original.
Hace bastante tiempo que la busco y parece prácticamente imposible de encontrar. Según el registro, la última copia se vendió en 2017, así que no sé dónde estarán las que todavía existen. Pero si alguien tiene una y está dispuesto a desprenderse de ella, me encantaría sumarla a la colección.
Respecto a tu carrera musical, ¿cuándo fue el momento en el que dijiste ‘’quiero dedicarme a esto’’? ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música?
De niño fantaseaba con dedicarme a la música, pero durante mucho tiempo fue solamente eso, una fantasía. Recién de grande la vida me fue llevando hacia ese lugar y apareció la oportunidad de encabezar mi primera banda, Madnite. Ahí empecé como vocalista y también escribiendo las canciones.

Esa banda fue mi verdadera escuela. Durante dos o tres años fui aprendiendo sobre la marcha, algo de guitarra, acordes, notas y composición. También empecé a producir con Ableton Live, probando y equivocándome hasta entender cómo construir una canción. No tuve un único momento de revelación en el que decidí dedicarme a esto; fue algo que se volvió real mientras lo hacía. Todo lo que aprendí en aquellos años terminó siendo la base de mi carrera como solista.
El lunes volviste a publicar una entrevista que les hicieron sobre Madnite, banda ya de culto. Para quienes todavía no la conocen, ¿podrías comentarles el impacto que tuvo en tu carrera y su importancia en el legado musical uruguayo? Pienso en los artistas emos y góticos más jóvenes que conozco y todavía no la escucharon y siento que es un pecado que no la conozcan (aunque también los envidio porque se van a acercar por primera vez a ella).
Sí, siento que Madnite fue una banda muy importante, tanto para mi carrera como para una escena que está comenzando a ser revisitada. Pero tampoco hay que pensar que apareció de la nada, existía todo un movimiento que permitió que una banda así pudiéramos nacer.
Estamos hablando de una época en la que Fotolog era prácticamente nuestra principal red social. Organizábamos fiestas como Fiesta Beware y convocábamos a la gente por ahí, pero también caminábamos 18 de Julio de punta a punta repartiendo flyers fotocopiados en blanco y negro. Veíamos a alguien darky, emo o gótico y le dábamos uno. De hecho, así conocimos a la bailarina de Madnite: le entregamos un flyer en 18 de Julio y después apareció en una fiesta. Era una escena construida muy artesanalmente alrededor de lugares y fiestas como Beware, Andy Spark y Alexander.
Madnite recogió todo eso y cruzó lo gótico, lo emo, lo punk y lo queer con la electrónica. Fue una de las bandas que ayudó a instalar el electroindustrial dentro de la escena uruguaya y, para mí, fue una escuela enorme: ahí aprendí a escribir canciones, cantar, producir y construir una identidad propia como artista.
Creo que por eso, cuando músicos emos y góticos más jóvenes empiezan a investigar aquella época, en algún momento se encuentran con Madnite. Y como la música electrónica envejece de una manera particular, muchas canciones todavía suenan frescas. Me alegra muchísimo que siga despertando curiosidad.
¿Tenés alguna canción tuya que sea tu favorita o le tenés cariño a todas por igual?
Me resulta imposible elegir una favorita; sería como tener que elegir entre hijos, si tuviera hijos. Todas ocupan un lugar importante porque representan distintas etapas de mi vida, aunque también soy honesto: hay canciones mías que hoy ya no escucharía o que siento que dejaron de aportarme algo.
Entre las más antiguas destacaría ‘’Tu amigo’’, que produje desde cero en mi cuarto, grabando incluso la voz con el celular, y que después fue mejorada en un estudio. Sin embargo, esa canción siguió acompañándome durante años, todavía la tocaba en vivo el año pasado y la gente la agitaba muchísimo.
De otras etapas elegiría “Un Punky’’ y “Casa limpia’’, que fueron muy relevantes para mí, y entre las más recientes le tengo un cariño especial a “Mejor sin él”. No diría que quiero a todas de la misma manera, porque cada una tiene su propia historia, pero tampoco podría quedarme con una sola.
Para quien recién te conozca y quiera adentrarse en tu discografía, ¿con cuál canción te gustaría que empiece, como puerta de entrada al mundo Gocher?
Le diría que empiece por “Mejor sin él”, porque representa bastante bien quién soy musicalmente hoy y reúne muchos elementos de mi universo. Después puede seguir con “Un Punky” y “Buen panorama”, que muestran otras facetas y momentos de mi música. Creo que con esas tres canciones ya tendría una buena puerta de entrada al mundo Goro.
Videoclip de Mejor sin él
Le das mucha importancia a tus videos musicales y se nota con claridad el esfuerzo, trabajo y dedicación detrás de ellos. ¿Con cuál quedaste más conforme?
Hoy diría que el videoclip con el que quedé más conforme es “Montevideo Pop”, junto a Magenta Shine y Dani Umpi, que acaba de estrenarse. Siento que resume un camino muy largo y también muestra todo lo que fui aprendiendo con los años.
Mi relación con los videoclips empezó incluso antes de que hiciera música. Ya filmaba y dirigía videos para otras bandas con cámara MiniDV y después digitalizar y editar el material. Era la prehistoria. Cuando apareció Madnite, esa lógica siguió, produjimos nuestros propios videos, como “Love Is Love” y “Happy Songs”. Después, “Te fuiste” fue mi primer videoclip como Goro Gocher solista y también lo edité yo.
El espíritu DIY atraviesa toda mi carrera. El cover de “Corazón valiente”, de Gilda, por ejemplo, lo grabé y edité completamente con un celular en 2016; “Tu amigo” también fue filmado por mí. Muchas veces hice la dirección, la cámara, la edición o todo al mismo tiempo. Con los años fui consiguiendo mejores herramientas y, sobre todo, conociendo gente hermosa que se sumó al recorrido: Gustavo Fontans, de Prodav Films; Obi Weed; Flohopita; Roberson Balbuena y, en esta última etapa, el equipo de Alpha AV.
Por eso elijo “Montevideo Pop”. No solamente porque me encanta el resultado, sino porque representa el pasaje de aquellos videos hechos prácticamente en soledad a una producción colectiva, con un equipo aportando su mirada y ayudando a que la idea creciera. Ya está disponible en YouTube y me encantaría que fueran a verlo.
Videoclip de Montevideo Pop
¿Cuáles han sido tus principales influencias? No sólo a nivel musical sino artístico en general.
Mis influencias son muy variadas y a veces hasta parecen contradictorias, pero creo que justamente de ahí sale mi identidad. Dani Umpi es una influencia inevitable, aunque a él no le guste demasiado que lo diga. Pero su manera de construir un universo propio, más allá de la música, sin duda me marcó.
Después mamé de muchas fuentes. Por un lado está el pop de Natalia Oreiro, Belinda, Miranda! y María Daniela y su Sonido Lasser. Por otro, tengo una raíz más rockera, electrónica y oscura que viene de Avril Lavigne, Placebo, Robert Smith y Aesthetic Perfection. También me influyen artistas como David Bowie.
Fuera de la música no diría que tengo grandes ídolos, pero sí hay otros universos que me inspiran. Me apasiona el cine de terror: Halloween es mi película favorita y también me encanta Scream. Toda esa oscuridad, el suspenso, los personajes y la estética del terror alimentan muchísimo mi imaginario.
Creo que todas esas referencias, tan diferentes entre sí, terminaron mezclándose dentro de mí, tengo mucho de pop, pero también algo oscuro, rockero, electrónico, cinematográfico y rioplatense.
¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración a la hora de crear?
Mi principal fuente de inspiración es la vida misma, las situaciones que atravieso, lo que siento y todo aquello que necesito procesar. Muchas veces crear es mi forma de canalizar emociones y convertirlas en una canción, una imagen o un video.
También me inspiran las películas, la música de otros artistas y cualquier cosa que despierte una idea. Pero sobre todo, me mueve el propio deseo de hacer. No siempre necesito una gran historia o un momento extraordinario, a veces la inspiración nace simplemente de las ganas de crear algo que antes no existía.
¿Qué artistas rioplatenses y mundiales recomendas y sentís que han influido en tu persona?
En el Río de la Plata recomendaría a Matt Montero, Dani Umpi, Ale Sergi, Ceretti, Diego Stoll, Juliana Gattas y Natalia Oreiro, artistas que construyeron universos muy personales y que, de distintas maneras, influyeron en mí. También me interesa mucho lo que hacen figuras más actuales y cercanas, como Muñe Cach, y escucho bastante a Daniela Spalla.
A nivel mundial volvería a nombrar a Avril Lavigne, Fangoria, David Bowie, Placebo, Robert Smith, Belinda y María Daniela y su Sonido Lasser. Son artistas muy diferentes, pero todos tienen algo que me interesa, una identidad fuerte y una manera propia de entender no solo la música, sino también la imagen y la actitud. Recomendaría muchísimos más, pero esos son un buen punto de partida para entender de dónde vengo.
En estos últimos años siento que el pop ha cobrado un peso más importante comparado con otros géneros, ya no se lo mira tanto con prejuicio. ¿Sentís que esto es así? ¿Cómo ves la escena del electropop en el Río de la Plata?
Veo la escena electropop del Río de la Plata en un momento muy bueno. Creo que el pop ganó un lugar y una legitimidad que antes no tenía, aunque seguramente todavía quede algún prejuicio. Hoy existe mucha más libertad para crear y también para mostrarse, podés ser drag queen, mujer, hombre, travesti, trans, no binarie o lo que quieras, y hacer la música que realmente te representa.
Esa libertad existe porque antes hubo artistas que abrieron camino. Las nuevas generaciones ya no sienten que tienen que esconder su identidad o adaptarse a una idea rígida de cómo debe verse y sonar un artista.
También me encanta el intercambio entre Uruguay y Argentina. Los artistas argentinos vienen a tocar acá constantemente, incluso en contextos difíciles, y nosotros siempre estamos mirando hacia Argentina y queriendo cruzar. A veces hasta la idealizamos un poco, pero ese vínculo hace que la escena se retroalimente. Circulan ideas, aparecen propuestas muy diferentes y cada artista construye su propio universo. Hay mucha originalidad y eso vuelve a la escena divertida, abierta y cada vez más rica.
¿Querés comentar cuáles son tus próximos proyectos a futuro o sobre algún rubro en el que tengas intenciones de incursionar?
Mi proyecto más inmediato es terminar y lanzar mi próximo disco. Acabo de presentar “Montevideo Pop”, junto a Magenta Shine y Dani Umpi, que es el cuarto y último adelanto. El videoclip ya está disponible en YouTube y todavía quedan muchas canciones del álbum por conocer. La idea es que el disco salga durante noviembre.
El título todavía no está definido —hay varias posibilidades—, así que prefiero guardármelo un poco más. Lo que sí puedo contar es que está construido alrededor de todo este universo pop y de la búsqueda que vengo desarrollando también desde Electropop Charrúa, mirar nuestra música, nuestra identidad y nuestra historia desde un lugar propio.
El disco fue producido junto a Santi Telles en Espectro Prod Uy, y las voces las grabo con Tony Wave, que además de ser un excelente músico es un gran consejero. La mayoría de las letras son mías y varias las escribí junto a Dani Umpi. Hay canciones sobre el amor, la identidad uruguaya y los sentimientos, pero también canciones de empoderamiento, de creérsela y de recuperar las ganas. Yo les digo canciones “gánicas”, porque buscan dar fuerza y empujarte hacia adelante. El cierre, producido por Facundo Grunullu Martínez, muestra una faceta bastante más oscura.
Siento que el álbum reúne todas mis identidades y tiene muchísimo de Goro. Representa muy bien esta nueva etapa y todo lo que estuve investigando y construyendo durante este tiempo. Lo voy a editar de manera independiente y también habrá una tirada física muy limitada, casi como una edición especial. Quien quiera reservar una copia puede escribirme desde ahora.
Por el momento, más que incursionar en un rubro completamente diferente, quiero seguir profundizando este cruce entre música, comunicación, archivo y audiovisual. Ahí siento que todavía tengo mucho por hacer.
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