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Reseñas de recitales

Maratón de recitales

Mini reseñas sobre la maratón de recitales de la productora Indie Folks que tuvo lugar el pasado septiembre

Julieta Legrand, Valentina Sander··12 min de lectura
Flyer

Luego de una semana casi sin respiro de fechas organizadas por la productora Indie Folks, escribimos algunas palabras sobre cada show al que asistimos.

Beach Fossils + Wishy

La primera de las fechas anunciadas de la maratón, en junio de este año, no nos hubiera preparado para la hermosa seguidilla que se vendría, pero fue uno de los puntos altos de la semana. El regreso de Beach Fossils a Argentina era un pedido que se reiteraba desde hacía años en todos los posteos que realizaba la productora cuando tuiteaba ese paralizante “mañana anuncio: 10/11/12 hs”. Y, si queríamos sopa, plato doble: no sólo tuvimos el placer de volver a reunirnos con la banda neoyorquina sino que luego se les sumó Wishy, quinteto que en 2024 lanzó su primer disco de estudio, Triple Seven, que tuvo gran repercusión entre periodistas y seguidores de nuevos lanzamientos pero no terminó de dar el salto. Esperamos que con su segundo LP, Nature’s Pill (lanzado días después de la presentación en Argentina), puedan seguir expandiendo su camino.

Wishy brindó un bello show, que comenzó con la timidez de una banda que se sabe poco conocida en el país que toca pero que fue progresivamente abriendo la puerta hasta cerrar con ‘’Split’’, un tema que generó gran sorpresa entre el público (aunque uno de nuestros favoritos fue ‘’Love On The Outside’’). Combinando elementos del indie rock, shoegaze, dream pop y un poco de emo, es una banda en ascenso y fuimos afortunados de poder presenciarlos antes de su nuevo lanzamiento. Ojalá regresen pronto y sigan viniendo bandas que relativamente están empezando, si comparamos con la banda que telonearon o muchos de los otros artistas de la maratón. Beach Fossils comenzó con un plato fuerte: ‘’Don’t Fade Away’’, el primer single de su último disco de estudio, Bunny, lanzado en 2023 pero que ya se volvió un clásico de su carrera. Casi sin un minuto de descanso, pasaron a otro de sus clásicos: ‘’Sugar’’, de su disco más famoso, Somersault. Pero que sea el más conocido no significa que sea el más querido por los fans: varias veces a lo largo de la noche el público rogó por temas de Clash the Truth, llegando a tal punto de euforia que la banda estaba preparándose, cerrando los ojos y concentrándose para tocar ‘’Be Nothing’’, pero notó que la gente estaba expectante de otro disco y, tras unas breves miradas cómplices entre los integrantes, cambiaron inmediatamente la energía e hicieron volar el Art Media con ‘’Generational Synthetic’’.

Uno de los momentos más lindos fue cuando pidieron que bajaran todas las luces y que el público los iluminara con las linternas de los celulares para poder cantar ‘’Sleep Apnea’’, generando una atmósfera de intimidad y acentuando la melancolía del público. Para nosotras y el Dustin que escribió la letra en su momento, todo el mundo sí está viviendo o están muertos y nosotras estamos tiradas y sin pistas sobre la vida, pero en ese momento estuvimos más vivas que nunca y con, al menos, una pista: la música en vivo puede ser sanadora.

Wednesday

Con un público que ya horas antes de que abra puertas estaba esperando en Guardia Vieja, el primer show de la banda proveniente de Carolina del Norte fue uno de los mejores del año. Presentando su último y sobresaliente disco Bleeds, lanzado el año pasado, Karly Hartzman y compañía dejaron todo en el escenario y demostraron que son una de las mejores bandas de la actualidad. Mezclando principalmente noise rock, country y screamo, Wednesday construye un sonido potente y difícil de encasillar. La distorsión y el ruido de las guitarras conviven con momentos más melódicos y sensibles, y la voz de Karly pasa de la calma al furor con una increíble naturalidad. Así, la banda demostró que su música funciona particularmente bien en vivo y tanto el ruido, los cambios bruscos de intensidad y la crudeza de las letras encontraron su lugar ideal en el escenario. El recital no fue un simple repaso de Bleeds, sino una demostración de todo lo que esta banda es capaz de hacer cuando sus canciones dejan de pertenecer al disco de estudio y pasan a convertirse en una experiencia compartida. Coincidimos en la sensación de haber presenciado a una banda en uno de sus mejores momentos, cuya mayor virtud está en hacer convivir todos estos elementos ya nombrados, muy distintos entre sí de una manera muy orgánica y convertirlos en algo propio.

Además de la presencia de Hartzman, el desempeño de Xandy Chelmis con su guitarra de acero con pedales fue hipnótica. La banda logra una sinergia extraordinaria que fue llevada al extremo al cierre cuando combinaron Bull Believer y Wasp, donde Karly luce su gusto por el screamo y hace catarsis sobre el escenario, dejando la energía por los cielos y con ganas de más, y más, y más. Al terminar la fecha, nos quedamos esperándola para regalarle un CD de Juana Molina con algunas versiones punk, ya que estuvimos conversando con ella los días previos al show y hablamos sobre Buenos Aires y música rioplatense. Además de esto, le entregamos una carta con otras recomendaciones, que pueden ver en esta playlist. Karly, lejos de sentirse como el delfín de Santa Teresita, fue muy dulce y agradable y conversó con todos los fans que estábamos presentes. Firmó, se sacó fotos y conversó hasta con la última persona que se acercó a felicitarla por una de las mejores fechas del año. En un momento estaba por salir la van y nos movió a todos dando saltitos como una maestra guiando a sus estudiantes. Alan Miller y Chelmis también se acercaron a conversar y expresaron estar gratamente sorprendidos por la calidez del público y contentos de estar por primera vez en América Latina.

P.D.: Si te quedaste a esperarla a la salida para que te firme tu vinilo, ¡hola! Somos las chicas del marcador. ¡De nada!

Sudan Archives

Por primera vez en Argentina, la multifacética Brittney Parks brindó un show de lujo en Niceto. Violinista experimental que oscila principalmente entre el R&B, la electrónica y el rap, es una artista difícil de clasificar. Con una energía y calidez arrolladora, la artista convirtió el recinto en una rave ya desde el comienzo abriendo con ‘’DEAD’’. Interactuando como pocos artistas lo hacen con el público, mirándonos a los ojos y cantándonos en la cara y bailando mientras tocaba el violín, fue un placer poder presenciar en vivo a una de las artistas más innovadoras y talentosas de los últimos tiempos.

Grouper

Jamás creímos tener la bendición de poder ver el proyecto de Liz Harris en vivo. Era un sueño que compartíamos hace años, y el sábado 26 se volvió realidad. El día previo fuimos a un bar cercano al teatro a ver una película de Almodóvar y cuando salimos pasamos por ahí, y no podemos poner en palabras el sentimiento de ver el cartel anunciando que al otro día íbamos a presenciar un evento que prometía ser histórico. Y lo fue. La experiencia comenzó mucho antes de que Liz Harris subiera al escenario. En la entrada tuvimos la oportunidad de conocerla y saludarla, todavía con el gorro fucsia que terminaría convirtiéndose en una de las imágenes más memorables de la noche. Nos dijeron que era una persona muy pacífica y el brevísimo encuentro sirvió de confirmación: se mostró amable y tranquila, en un momento que terminó siendo casi o igual de especial como el propio recital. Incluso se tomó el tiempo de firmarnos un autógrafo y a Vale su vinilo de Dragging a Dead Deer Up a Hill, encuentro que quedó reservado para nosotras y otra chica que también se acercó a saludarla.

Ya arriba del escenario, Liz construyó un universo aparte acompañada por las imágenes de Shadow on a Marble Tablet, la película experimental de Dicky Bahto creada para esta gira específicamente. Las imágenes por sí solas eran hermosas, estaban cuidadas y cargadas de significado pero adquirieron otra dimensión una vez ligadas a la música e intención de Grouper. Recuerdos de una infancia lejana, departamentos de arquitectura parisina, la imagen de un gato que estuvo presente: fragmentos de distintas etapas de la vida que aparecen, se desvanecen y resurgen una vez más. Es el encuentro irrepetible entre imagen, música y espacio que es imposible de recrear. Aunque intente, no es algo que se pueda reconstruir del todo, mucho menos la sensación física de estar ahí, con esa resonancia que atraviesa el cuerpo.

Y entonces llegó su hit “Heavy Water/I’d Rather Be Sleeping” cantada en español. Fue irreal. La distancia entre Grouper y nosotros los oyentes se disipó y su voz se volvió más cercana, por más de que siguiera perdida entre el noise, el drone y las proyecciones. Este recital se sostuvo en la sutileza, el silencio y la capacidad de ambos para construir un universo propio durante un poco más de una hora. Después de tanta quietud, volver a la realidad se sintió raro. La gente alrededor lloraba en silencio, de una manera casi pudorosa, intentando procesar todo lo vivido (y removido). Dichosos somos quienes estuvimos en el hermoso teatro Margarita Xirgú y habitamos dentro de algo que pareció existir fuera del tiempo.

bar italia + Sharp Pins

Al igual que la primera fecha de la maratón, en esta recibimos una nueva sorpresa: casi a último momento se sumó Sharp Pins, el proyecto en solitario de Kai Slater de Lifeguard, banda en ascenso que el año pasado publicó el muy comentado Ripped and Torn.

El trío proveniente de Chicago no titubeó y sostuvo la energía hasta el final. Cantando, gritando y saltando, Slater se mostró con la confidencia de un músico ya consolidado, reflejando que la gran influencia del rock de los años sesenta no sólo caló hondo en su forma de componer sino también a la hora de plantarse frente al escenario. Con canciones power pop y algunas más cercanas al lo-fi, logró conectar con un público que los recibió de brazos abiertos.

Tras haber cancelado su gira Latinoamericana en 2024, llegó la revancha: bar italia se presentó por primera vez en Buenos Aires y demostró la potencia que tiene la banda en vivo, superior a cualquiera de sus discos de estudio. A pesar de estar tomando un rumbo distinto a lo que nos tenían acostumbrados y acercarse a un lado más popero que no nos termina de convencer, esto pasa a un costado (o, mejor dicho, te tira a vos a un costado) cuando los escuchas en vivo. No es una banda que le guste a cualquiera, pero estamos seguras de que si los ven en vivo no se van a llevar ni la más mínima decepción. Nina Cristante es una frontwoman impresionante, magnética, que atrapa tu mirada con sus bailes y constantes movimientos: nunca para. Pero es remarcable el balance que logra con sus compañeros Sam Fenton y Jezmi Tarik Fehmi, quienes no pasan desapercibidos y generan una dinámica súper coordinada entre las tres voces aportando matices a cada canción. Tocaron como si fuera el show de sus vidas, con un derroche de furia y energía, entregándolo todo.

Dry Cleaning + Blonde Redhead

Una fecha que solo parecía existir en los sueños más febriles de Revista Bloom.

Presentando Secret Love, su tercer disco, Dry Cleaning se volvió por segunda vez al país, superándose y brindando un show hipnótico. El show comenzó de una manera inesperada: la canción “Sliced by a Fingernail” tuvo que ser reiniciada varias veces por problemas con la guitarra de Tom Dowse. Pero lejos de desarmar la presentación, el contratiempo terminó incorporándose a ella y una vez superado, la banda arrancó con una seguridad arrolladora. Unido a esto, las expresiones de Florence Shaw brindaron un elemento teatral que se unió de forma notable con la banda, destacando principalmente al bajista Lewis Maynard. Además, demostró que el spoken word está lejos de ser una forma agotada. La voz hablada, entrecortada y casual de Florence se convierte en el centro de la música, las palabras funcionan como otro instrumento, marcando también ritmos, tensiones y silencios. Aunque la propuesta de Dry Cleaning pueda parecer novedosa, su forma de entender la relación entre música y palabra tiene una historia un cuanto extensa. Desde Patti Smith y Gil Scott-Heron hasta la enorme Laurie Anderson o The Fall, son muchísimos los artistas que demostraron que cantar no es necesario para hacer música con la voz. El spoken word sigue vivo porque todavía puede transformarse, puede pasar por la poesía, el punk y ahora por una banda como Dry Cleaning. Mientras existan músicos y músicas capaces de encontrar nuevas maneras de hacer convivir la palabra con el sonido, seguirá habiendo algo que decir.

La presentación de Blonde Redhead nos tenía a todos en alerta. Tras los comentarios de Kazu Makino luego de la final del mundial de fútbol y la reacción del pueblo argentino, que llevó a la cantante a bloquear en Instagram a todos los usuarios con ubicación latinoamericana, muchos esperaban que la banda cancelara. Esto no sucedió, y a pesar de que no pidió disculpas, intentó distender esa tensión de tres formas: antes de comenzar, en completa oscuridad, se escuchó ‘’Libertango’’ de Piazzolla seguido de ‘’Todo cambia’’ interpretado por Mercedes Sosa. Durante esta canción salieron al escenario y la unieron con el primer e inconfundible tema del set: ‘’Bipolar’’. Su tercera forma de ceder ese palpable nerviosismo fue un poco más directo, cuando agradeció al público por no haber devuelto las entradas.

El momento a destacar de este show fue cuando interpretaron ‘’Sit Down for Dinner, Pt. 1’’. La voz dulce y delicada de Makino quebró hasta al más fuerte de la sala y nos hizo lagrimear a todos los que estaban cerca, compartiendo miradas cómplices de atravesar situaciones distintas pero canalizadas por la canción y, a pesar de esto, la belleza que se puede extraer de los momentos más difíciles y, por unos momentos, mientras suena la banda de fondo, poder olvidarse de lo malo. Al unirse con ‘’Sit Down for Dinner, Pt. 2’’, que a pesar de que la letra es aún más dura su ritmo va envolviéndote y elevándose a una melodía más esperanzadora, fuimos aflojando hasta poder bailar y sacudir las penas.

High Vis

La banda de hardcore post-punk fue el cierre enérgico ideal para una semana donde ganó la música. Los londinenses dieron un show de alto nivel en Uniclub, la sala ideal para recibir a este tipo de banda: íntima, perfecta para hacer crowdsurfing o quedarse bailando con ‘’Mind’s a Lie’’.

Sin parar ni bajar su vigor , la banda logró un muy buen equilibrio entre sus discos más reconocidos y Guided Tour, el último que lanzaron en 2024 y ya puede ser considerado un clásico. Catártica, confrontativa y honesta. Su cantante Graham Sayle, siempre comunicativo, tuvo especialmente dos grandes puntos de conexión con el público. Sobre el cierre, casi que uniendo “Choose to Lose” y “Trauma Bond”, Sayle compartió su batalla contra las adicciones y lo duro que le resultó salir de ese infierno, pero cómo la comunidad logró ayudarlo y renovar sus ganas de vivir. Previo a tocar “0151”, canción dedicada a su tío que fue constructor naval, se la dedicó a constructores, profesores, enfermeros y a la clase obrera en general. La canción, que habla del sufrimiento de los trabajadores y cómo se lo suele vender como algo positivo, como si “romperse el lomo laburando” fuera algo de lo que estar orgullosos, de cómo esa explotación laboral busca que nuestras vidas sean simplemente un eco de los lugares de trabajo, retumbando eternamente entre las paredes del lugar, busca resignificar esas vidas y recordar que todavía estamos acá, luchando.

Etiquetas#Rock#Indie
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Escrito por
Julieta Legrand

Escribo sobre música y paso bastante tiempo intentando explicar por qué un disco vale la pena.

Escrito por
Valentina Sander

Profesora de inglés y literatura, además de una eterna estudiante de periodismo.

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